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"El Niño" está generando un caos climático en el mundo

Internacionales
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"El Niño" ya superó el nivel registrado entre los años 1997 y 1998, de acuerdo con un informe de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA, por sus siglas en ingles). Pero aún sigue creciendo atendiendo a que la temperatura del Océano Pacifico sigue subiendo. Para el citado organismo norteamericano, el fenómeno meteorológico está creando un caos climático en el mundo. En algunas zonas, calor extremo, como en Río de Janeiro (Brasil), donde la sensación térmica ayer fue de 50 grados y en otras lluvias intensas que provocan inundaciones que es lo que ocurre en Paraguay.

CIUDAD DEL ESTE.- La fuerte corriente de “El Niño” en el Océano Pacífico no muestra signos de disminución, y "ha creado ya un caos climático alrededor del mundo",según la NASA.

La imagen más reciente del satélite Jason-2, correspondiente al 27 de diciembre de 2015, tiene un parecido sorprendente a la del 28 de diciembre de 1997, tomada por su antecesor Topex/Poseidon, durante el último gran evento de “El Niño”. Ambos reflejan el patrón clásico de este fenómeno completamente desarrollado.

Las imágenes muestran altura de la superficie del mar casi idéntica, inusualmente alta, a lo largo del ecuador en el Pacífico central y oriental, es la firma de un grande y poderoso “El Niño”. Alturas superiores a las normales en la superficie del mar son una indicación de una gruesa capa de agua caliente.

Pero el fenómeno aún puede potenciarse aún más de acuerdo a los expertos en meteorología y los parámetros podrían superar a las registradas en los años 1982 y 1983, cuando se registró uno de los más severos "El Niño".

Debemos recordar que actualmente la temperatura del Océano Pacífico ya está por encima de los 4 grados de lo normal, y podría llegar a los 4,7. Desde 1950, cuando se inició los registros, el más alto alcanzado fue de 4,5 grados y fue entre los años 82 y 83.

“El Niño” se activa cuando los vientos alisios, que soplan hacia el oeste en el Pacífico se debilitan o incluso se producen en sentido inverso, lo que provoca un calentamiento dramático de la capa superior del océano en el Pacífico tropical central y oriental. Las nubes y las tormentas siguen el agua tibia, bombeando calor y alta humedad a la atmósfera suprayacente. Estos cambios alteran los caminos de la corriente en chorro y afectan a las rutas de las borrascas en todo el mundo.

El Niño de este año ha causado que la capa de agua caliente que normalmente se amontona alrededor de Australia e Indonesia adelgace drásticamente, mientras que en el Pacífico tropical oriental, las aguas superficiales normalmente frías están cubiertas con una gruesa capa de agua caliente. Esta redistribución masiva de calor hace que las temperaturas del océano se eleven desde el Pacífico central hacia las Américas.

Como resultado ha disminuido la lluvia del sudeste asiático, con una reducción de las precipitaciones en Indonesia que ha contribuido al crecimiento de los incendios masivos que han cubierto la región con humo asfixiante, según el informe de la NASA.

Las inundaciones en América del Sur y una temporada de huracanes sin precedentes en el Pacífico tropical oriental. En todo el mundo, la producción de arroz, trigo, café y otros cultivos ha sido duramente golpeada por la sequía y las inundaciones, lo que lleva a precios más altos.

En Paraguay se registran lluvias intensas que provocan inundaciones. Mientras en Brasil, en el centro y el norte, hay una ola de calor que provoca sequía. Ayer, la sensación térmica en Río de Janeiro, llegó a 50 grados, con una temperatura de 47 grados celsius. Mientras en el sur, en la frontera con Uruguay, Argentina y Paraguay, en una ciudad, el volumen de agua caída fue de 600 milímetros en menos de 30 días.

En los Estados Unidos, muchos de los mayores impactos de “El Niño” se esperan a principios de 2016. Los meteorólogos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica predicen un cambio inducido por “El Niño” en los patrones de tiempo que comenzará en un futuro próximo, marcando el comienzo de varios meses relativamente fríos y húmedos en todo el sur de los Estados Unidos, y condiciones relativamente cálidas y secas sobre el norte.